Biografía de Aristóteles: Vida, Pensamientos Y Trayectoria

La obra de los tres filósofos más eminentes de la Antigua Grecia: Sócrates, Platón y Aristóteles, sustentan toda la filosofía occidental hasta ahora conocida. En esta Biografía de Aristóteles ahondaremos un poco más en su vida y en su trayectoria como hombre de la filosofía y las ciencias.

Según los datos históricos que se tienen, Aristóteles nace en el año 384 a.C. en Estagira, una localidad pequeña de Macedonia, ubicada cerca del monte Athos; de su ciudad natal procede el Estagirita, una denominación habitual para referirse al filósofo. Espero que esta Biografía de Aristóteles sea del agrado de todos ustedes.

Índice

    Resumen de la biografía de Aristóteles

    Nacimiento y Desarrollo de Aristóteles

    Aristóteles: Nacimiento y Orfandad

    Nicómaco fue el nombre de su padre, un médico de la corte de Amintas III, padre de Filipo II de Macedonia y, por lo tanto, abuelo de Alejandro Magno. Provenía de la familia de los Asclepíades, que se autodenominaban como sucesor del dios fundador de la medicina, cuyos saberes eran transmitidos de una generación a otra.

    Todo esto nos lleva a inferir que de niño Aristóteles fue iniciado en los secretos de la medicina, y que de esas vivencias nace su afición a la investigación experimental y a la ciencia positiva.

    NOTA
    En plena adolescencia queda huérfano de padre y madre, por lo que fue adoptado por Proxeno, a quien años después podría mostrar su gratitud al asumir la adopción de un hijo suyo llamado Nicanor.

    Bases del Pensamiento Aristotélicos

    Bases del Pensamiento Aristotélicos

    A pesar de la singular relación que mantenía unidos a estos tres grandes filósofos (Sócrates fue el maestro de Platón, quien a su vez lo fue de Aristóteles), la alineación del pensamiento de cada uno de ellos se bifurcó por distintos caminos.

    No obstante, fue a Aristóteles a quien le tocó culminar los esfuerzos de sus maestros, ejerciendo la influencia más perdurable, no solamente en el campo de la filosofía y la teología, sino también en todas las disciplinas científicas y humanísticas.

    Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004), en “Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea”. Barcelona (España), advierten que “de hecho, por la rigurosidad de sus métodos y la amplitud de las áreas que abarcó y sistematizó, Aristóteles puede ser considerado como el primer investigador de las ciencias en el sentido moderno de la palabra.”

    Existen diversos ejemplos que nos dan idea de hasta qué punto Aristóteles estableció las bases que alinearían el pensamiento europeo: las teologías cristiana y musulmana del Medioevo asumieron su metafísica; la física y la astronomía aristotélicas estuvieron vigentes hasta el siglo XVII; sus estudios de zoología, hasta el siglo XIX, además de la lógica hasta el siglo XX; y en cuanto a la estética, aun apenas cincuenta páginas se continúan debatiendo en nuestros días.

    Su irrefutable autoridad, que fue fortalecida desde la Baja Edad Media por el aristotelismo eclesiástico, incluso fue un freno para el desarrollo de la ciencia.

    NOTA
    De ser esto una presunta acusación, habría que atribuirsela, no al filósofo, sino a sus discípulos o partidarios dogmáticos; pero más razonable es asumirlo como una representación de la sobrehumana magnitud de su huella y del incognoscible adelanto que simbolizó su obra.

    La Academia de Platón y su Impacto en la Vida de Aristóteles

    La Academia de Platón y su Impacto en la Vida de Aristóteles

    Durante el año 367, y a la edad de diecisiete años de edad, Aristóteles se traslada a Atenas para seguir sus estudios en la Academia de Platón. Se desconoce qué tipo de relación personal mantuvieron ambos filósofos.

    Sin embargo, de acuerdo con las escasas reseñas aparecidas en sus escritos, y que se hacen el uno del otro, no se puede hablar de una amistad imperecedera, lo que, por otra parte, resulta fuera de toda lógica, tomando en cuenta que la filosofía de Aristóteles se funda en una profunda y constante crítica al modelo filosófico de Platón.

    Ambos tenían a Sócrates en común y partían de su concepto de eidos, pero los conflictos de Platón para poder insertar en el mundo real su mundo eidético, es decir, el mundo de las Ideas, constriñeron a Aristóteles a ir trabajando y afinando términos, tales como sustancia, materia y forma, lo que le alejaría de forma definitiva de la Academia de Platón.

    NOTA
    Pero es absolutamente falsa la leyenda de que Aristóteles abandonó Atenas despechado porque Platón, al morir, designó a su sobrino Espeusipo para que se hiciese cargo de la Academia, ya que por su condición de macedonio, Aristóteles legalmente no era elegible para ese cargo tan relevante.

    Aristóteles: Vida y Enseñanza

    Aristóteles se formó en la Academia de Platón

    Al fallecer Platón, acaecida en el año de 348 a.C., Aristóteles ya había alcanzado los treinta y seis años de edad, veinte de los cuales los había vivido  alternando la enseñanza con el estudio y se hallaba en Atenas, como suele referirse, sin oficio ni beneficio.

    Así que sin pensarlo mucho y al saber que Hermias de Atarneo, un soldado de fortuna griego (incluso eunuco) se había apoderado del sector noroeste de Asia Menor, y estaba congregando en la ciudad de Axos a los discípulos de la Academia que quisieran ayudarlo en la helenización de sus dominios, decidió  instalarse en dicha ciudad, junto a Jenócrates de Calcedonia, un colega académico, y Teofrasto, discípulo y futuro heredero del legado aristotélico.

    Allí, Aristóteles pasaría tres años tranquilos y fructíferos, dedicado a la enseñanza, a la escritura (gran parte de su Política la escribió allí) y a los placeres de la vida doméstica.

    Primero contrajo nupcias con una sobrina de Hermias, a quien llamaban Pitias, con quien logró procrear una hija; pero debió morir muy poco, uniéndose luego a otra estagirita, llamada Erpilis, quien le dio un hijo, Nicómaco, a quien  dedicaría su Ética.

    En vista de que el propio Aristóteles sentenció que el varón debía casarse a los treinta y siete años y la mujer a los dieciocho, resulta entonces fácil determinar la edad que ambas tenían cuando se unió a estas dos mujeres.

    Alejandro Magno y Aristóteles

    Luego del asesinato de Hermias, en el año 345 a.C., Aristóteles se trasladó en Mitilene (isla de Lesbos), dedicándose al estudio de la biología, en compañía de Teofrasto.

    Dos años después en el 343 a.C., fue contratado por Filipo II de Macedonia para que educara a su hijo Alejandro, quien para ese entonces contaba con tan solo trece años de edad.

    Poco se conoce de la relación existente entre ambos, ya que las leyendas y las falsificaciones han borrado todo rastro de veracidad.

    De ser verdad todo lo que se ha dicho del carácter que se le ha atribuido a Alejandro (a quien  tachan solo de arrogante, bebedor, cruel, vengativo e ignorante), no se ha detectado rasgo alguno de la influencia que Aristóteles pudo haber ejercido  sobre él.

    NOTA
    Tampoco se advierte la influencia de Alejandro Magno sobre su apreciado maestro en la arena política, pues en los años posteriores, mientras Aristóteles seguía predicando la hegemonía de la ciudad-estado, su supuesto alumno establecía los basamentos para un imperio universal, que a decir de los historiadores, la civilización helénica hubiese sucumbido mucho antes.

    Aristóteles y el Liceo de Atenas

    El Liceo de Aristoteles

    Poco después de muerto Filipo (336 a.C.), Alejandro Magno mandó a ejecutar a un sobrino de Aristóteles, Calístenes de Olinto, por traidor. A sabiendas del carácter vengativo de su discípulo, Aristóteles decidió refugiarse un año en sus dominios de Estagira.

    Luego en el año 334 se traslada a Atenas y funda, siempre contando con el apoyo y compañía de Teofrasto, el Liceo, una importante institución educativa, la cual durante años compitió con la Academia de Platón, que en ese momento estaba siendo dirigida por Jenócrates, su viejo camarada de Calcedonia.

    Los once años que se ubican entre su regreso a Atenas y el fallecimiento de Alejandro, en el año 323, sirvieron a Aristóteles para realizar una profunda revisión de una obra que, según Hegel, se ha constituido en el basamento de todas las disciplinas científicas.

    Definitivamente, Aristóteles se caracterizó por ser un prodigioso sintetizador del conocimiento, tan atento a las generalizaciones que constituyen la ciencia como a las divergencias que no sólo identifican a los individuos entre sí, sino que obstaculizan la reducción de los grandes géneros de fenómenos y las diversas ciencias que los estudian.

    NOTA
    Los seres, argumentaba Aristóteles, pueden ser móviles e inmóviles, y a la vez  separados (de la materia) o no separados. La ciencia que se dedica a estudiar los seres móviles y no separados se le conoce como la física; la que hace referencia a los seres inmóviles y no separados es la matemática, y aquella que estudia los seres inmóviles y separados, se le llama teología.

    Amplitud y Profundidad del Pensamiento de Aristóteles

    Amplitud y Profundidad del Pensamiento de Aristóteles

    El pensamiento de Aristóteles, en cuanto a  su amplitud y profundidad ha sido tan influyente, que fue necesario esperar dos mil años para que emergiera alguien de talla parecida, en la figura de Santo Tomás de Aquino, quien en el siglo XIII, integró sus doctrinas a la teología cristiana.

    De esta manera, la autoridad de Aristóteles llegó a quedar tan establecida e incuestionada como la que ejercía la Iglesia, y tanto en las ciencias como en la filosofía todo intento de progreso intelectual comenzaba con un ataque a los diversos principios filosóficos aristotélicos.

    NOTA
    Sin embargo, el sendero recorrido por el pensamiento de Aristóteles hasta conseguir su posterior preeminencia ha sido tan sorprendente que, aun restando lo que la leyenda haya podido sumarle, parece un argumento de novela de aventuras.

    Los manuscritos de Aristóteles

    Los manuscritos de Aristóteles

    Al morir Alejandro en el 323, se extendió por Atenas una rafaga de nacionalismo (antimacedonio) gracias a Demóstenes, lo que le supuso a Aristóteles tener que enfrentarse a una acusación de impiedad.

    Sin ánimos de imitar o repetir la aventura de Sócrates, decidió exilarse en la  isla de Chalcis, donde murió en el año 322 a.C. Según la costumbre, donó sus obras a Teofrasto, quien las cedió a su vez a Neleo.

    No obstante, Neleo decidió enviarlas a sus padres en Esquepsis, fuertemente embaladas en cajas y ordenando que las ocultasen en una caverna para evitar que fueran requisadas con destino a la biblioteca de Pérgamo.

    Tiempo después, los herederos de Neleo las adjudicaron a Apelicón de Teos, un filósofo que se las regresó a Atenas. En el año 86 a.C., durante la ocupación romana, Lucio Cornelio Sila descubrió supo de esos cajones y los requisó para enviarlos a Roma, donde fueron adquiridas por Tiranión el Gramático.

    Lo cierto es que de mano en mano, sus obras fueron sufriendo continuos deterioros hasta que, por el año 60 a.C., fueron compradas por Andrónico de Rodas, el último garante del Liceo, quien se propuso lograr su edición definitiva.

    Se debe a Andrónico, por ejemplo, la introducción de la expresión «metafísica». En la organización de la obra de Aristóteles, éste ubico, seguido de los libros de la física, una serie de tratados que reunió con el título de Metafísica, rótulo baladí que literalmente tenía como significado "después de la física" y que pasaría tiempo después a designar esta rama fundamental de la filosofía.

    NOTA
    Pero se conoce, según la historia, que Aristóteles jamás usó esa expresión: Metafísica; los tratados así reconocidos versaban sobre lo que él llamaba «filosofía primera».

    Aristóteles: un Legado Filosófico que ha perdurado en el tiempo

    Aristóteles: un Legado Filosófico perdido en el tiempo

    Con la caida del Imperio romano, los tratados o libros de Aristóteles, como las del resto de la sabiduría grecorromana, desaparecieron hasta que ya bien entrado el siglo XII, fueron rescatadas por el árabe Averroes, quien las llega a conocer mediante las versiones sirias, árabes y judías.

    De 170 obras que los catálogos antiguos recogían, sólo se salvaron 30, que constituyen alrededor de dos mil páginas impresas, cuya mayoría proceden de los escritos «acroamáticos», concebidos para ser usados como tratados en el Liceo y no para ser publicados.

    Pero, la mayor parte de las obras publicadas en vida del propio Aristóteles, escritas a menudo como diálogos para el público general, se han perdido en el tiempo, dejándonos un sabor amargo.

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